Historia
Duelo de Escritores


En una pequeña casa en el centro de Neopia...
-¡Me aburrooo! –un pequeño bori bebé gritaba dando vueltas en la habitación donde su ama leía un libro.
-Ve al jardín...
-No... es demasiado aburrido ya, ¡además no me dejas cavar!
-¡Por supuesto que no!
-Ya ves, no puedo hacer nada de lo que me gusta, quiero salir.
-¡Hay! Está bien... ¿a dónde quieres ir?
-A dónde pueda cavar...
-No creo que exista un lugar donde te dejen hacer destrozos cómodamente. –le lanzó una mirada de impaciencia.
-Humm –el pequeño bori resopló- bah, vamos a Meridell...
-Si señor –su ama contestó sarcástica cerrando el libro de golpe. – a veces resultas insoportable.
-Y tú taaan intolerante. –y salió corriendo torpemente de la habitación.
-¡Niños! –llamó ella en voz alta.
Los demás miembros de la familia dejaron sus ocupaciones y se reunieron en la entrada de la casa poco animados.
-Vamos a ir a Meridell –explicó el bori con una gran sonrisa - ¿alguien se apunta?
-Eh... no creo, quiero terminar un libro que estoy leyendo, yo me quedo –la voz del adorable grundo gris era de desgana.
-¿A Meridell? –preguntó curiosa una peophin a rayas. - ¿va a ser cerca de la playa? –esbozó una gran sonrisa.
-Tal vez... –contestó la chica –el punto de todo es aplacar un poco a Narkwe...
Él la miró enojado, pero no habló.
-Si es cerca de la playa si voy –volvió a sonreír.
-De acuerdo... ¿y tú Vanina?
-Emmm, no sé, la última vez todos se pusieron de insoportables... –Vanina era una bonita kougra de piel blanca.
-¡Bien! ¡Vámonos! –contestó aún enojado el diminuto neopet.
-Narkwe promete no volver a meterse en problemas, ¿si vas? –la animó su dueña.
-Bueno... –dijo lanzando un gran suspiro.
Juntos caminaron hacia la base de autobuses en las afueras del centro de Neopia. Revisaron los destinos hasta hallar uno con dirección a la costa, sería más rápido el viaje si atravesaban la bahía que dividía ambos destinos.
Una vez en ella tomaron un bote turístico que hacía recorridos de ida y vuelta frecuentemente hacia Meridell y Brightvale.
-Rápido, suban –los apremió la chica quien veía al bote apunto de zarpar. Alzó al bori en brazos y subió, mientras la kougra saltaba dentro ágilmente.
-¿Y Carpi? –preguntó cuando ya el bote se alejaba del puerto.
-Wiiii –a lo lejos, la peophin nadaba alegremente.
-Debí suponerlo... será mejor que nos sentemos, no creo poder mantenerme de pie en esta cosa.
Después de un rato durante el cual los dos neopets corrieron alrededor del barco, tiraron a un pasajero al agua e hicieron que el capitán maniobrara para mantener el rumbo mientras ellos le pasaban encima una y otra vez... llegaron a las costas de Meridell.
-¡Al fin llegamos! –exclamó la chica agradeciendo que aquel viaje hubiera terminado.
-Ejem... yo los espero aquí –la peophin les habló desde la orilla.
-De acuerdo... vamos niños...
-¡Wiii! ¡Yo quiero ir a Merihectáreas y hurgar en la basura!
-¡No Narkwe! No seas asqueroso, ¿porqué no eres normal? –se quejó la kougra.
-¡Pero podemos encontrar algo realmente valioso!
-Hum, no creo que eso suceda... mejor vamos cerca del bosque, compraré algo para comer y podrán jugar por ahí.
-Puff... eso no es divertido... –se quejó el bori.
-Quizá ahí nadie te vea cavar...
-¡Qué estamos esperando! ¡Vamos!
La kougra los siguió a regañadientes.
-¿Por qué a mi? –musitó.
Llegaron a un lugar que les pareció adecuado, bajo la sombra de un enorme árbol.
-Bueno iré a la tienda de comida... no se muevan de aquí, ¿de acuerdo?
Ambos pusieron cara de ángel.
-Bien... –su ama se alejó caminando a paso rápido.
Ellos esperaron a que se alejara lo suficiente.
-Ja... ahora es cuando... nos vemos Vanis –se echó a reír mientras corría hacia el bosque al norte.
-¡Hey! ¿a dónde vas? ¡¿me dejarás sola?!
Él sólo continuó riéndose mientras se alejaba.
-Arggh... lo odio...

El pequeño bori llegó hasta detrás de una colina, un lugar lo suficientemente fuera de la vista cómo para que nadie notara el inicio de su labor destructiva.
-Genial...
Apenas había cavado unos cuantos metros bajo la superficie cuando oyó unas voces y pasos que se acercaban. Se quedó quieto y los pasos cesaron.
-¿Y crees qué será tan fácil? –dijo una voz gruesa, luego hubo una pausa.
-No lo sé... pero debo intentarlo
-Pues será mejor que no te demores... pueden verte
Aquello parecía, en vez de una charla entre dos neopets, un monólogo. La primera voz no difería mucho de la que le contestaba. El joven neopet sintió curiosidad, ¿sería alguien que practicaba un guión? ¿o acaso alguien había enloquecido?. Echó un vistazo con sigilo.
Antes sus ojos apareció un eyrie robusto, de pelaje morado y con armadura, quién se cuestionaba y respondía entre pausas. Al parecer meditaba algo de suma importancia en voz alta.
-Primero tendré que encontrar seguidores...no creo poder llevar a cabo esto solo... después de todo, debe de haber alguien que aún recuerde a Lord Kass...
-¿Lord Kass? –el bori lo pronunció un poco más fuerte de lo debido e inmediatamente la vista del eyrie se posó en él.
-¿Quién anda ahí?
-Upss –se encogió dentro de su húmedo escondite.
-Ja, vaya, vaya ¿qué tenemos aquí? Un diminuto bori bebé. –sonrió maliciosamente.
-Eh... me llamo Narkwelion –sonrió con timidez, intentando aplacar al corpulento eyrie – ¿sabe que soy un admirador suyo?
-Ja ¿en serio?... ¿qué puedes saber tú acerca de mí?
-Pues, he leído varias historias sobre usted... bueno, en realidad me leen... pero aún así lo admiro –volvió a sonreír con nerviosismo.
-Bueno... después de todo eres un niño...
-¿Qué quiere decir con eso? No soy tonto si acaso es lo que insinúa –su mal genio salió a relucir.
Kass se echó a reír.
-Vaya, pequeño pero agresivo... ¿sabes? No eres como los niños que conozco...
-No lo creo... –se animó a salir, aún enfurruñado.
-¿Cómo dijiste que te llamabas?
-Narkwelion... todos me dicen Narkwe porque mi nombre es un poco largo...
-Narkwelion – lo repitió lentamente - ¿qué haces aquí? ¿no deberías estar con alguien que te cuide?
-En realidad... si, pero quería divertirme un rato en mi pasatiempo favorito –señalo el agujero cavado en la colina.
-Ya veo... entonces ¿tu dueño está aquí?
-Dueña... sí, fue por algo de comer, creo.
-Y tú te escapas para excavar...
-Quería hacerlo dónde nadie pudiera regañarme...
-Ah bueno, eso lo explica –volvió a reír.
-Bueno y ¿qué hace usted aquí?
El rostro del eyrie cambio de inmediato.
-No creo que sea de tu incumbencia
-Tal vez no... ¿pero también tengo derecho a preguntar no?
-Hum, digamos que estoy buscando reclutas... pero al parecer tendré que buscar en otro lado... –hizo ademán de retirarse.
-Yo podría ayudar... si me lo pide. –avanzó unos pasos hacia él.
-¿Tú? No te ofendas, pero no creo que seas muy útil.
-¿Por qué todos juzgan la apariencia?
-Bueno... en tu caso eres un bebé... yo creo que estoy en lo cierto.
-Por si no se ha dado cuenta lo estuve espiando sin que se diera cuenta...
El eyrie suspiró, aquel dimito neopet jamás se daría por vencido.
-Bien... quedas contratado... pero antes tienes que volver con tu dueña, luego yo te buscaré.
El bori lo miró con incredulidad.
-Confía en mí – lo animó Kass.
-Bueno... de todas maneras estaba a punto de despedirme... sólo recuerde que vivo en el centro de Neopia, sólo vinimos de paseo.
-Ahí te buscaré –esbozó una sonrisa.
-Nos vemos... –se despidió el bori algo desanimado, por supuesto que no lo buscaría, eso estaba claro, pero ¿qué podía hacer?... igual había sido agradable charlar con un neopet tan famoso como Kass.

El eyrie lo siguió con la mirada mientras se alejaba a trompicones. Tal vez, después de todo, aquel pequeño bori podría serle útil...





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Capítulo 1. Una obsesión.
Los rayos del sol caían sobre las flores azules y amarillas del valle, Nyelle las olía con gran satisfacción y saltaba de aquí a allá intentando atrapar alguna mariposa. Luego iba hacia aquel hermoso lago que se coloreaba con los tonos naranjas del atardecer, ella salpicaba el agua y esta le caía como brisa y ella sonreía, de repente un terrible frío la invadía y.... despertaba.
La pequeña bori amarilla se hallaba en una cueva en alguna parte de la Montaña del Terror, su padre había salido y según él se tardaría unas pocas horas, a ella sinceramente no le gustaba la idea de vivir ahí, con el terrible frío que hacía y con las frecuentes tormentas de nieve se sentía siempre deprimida y con frío. Había oído a otros neopets hablar acerca de los hermosos campos que se extendían más al sur de la gran montaña y el cómo lo describían hacia que se lo imaginara e incluso lo soñaba a menudo. Su más grande deseo era emprender un gran viaje hasta llegar al hermoso lugar de sus sueños, pero no era más que una simple idea porque sabía que su padre le diría que su hogar era la montaña y además que era demasiado pequeña para viajar sola. Esa mañana espero largo rato la llegada de su padre, mientras jugueteaba con la nieve de la entrada de la cueva. Cuando alzó la mirada vio una linda mariposa que revoloteaba arriba de ella, y se maravilló ante sus colores naranja y amarillo contorneados por finas líneas negras. Luego la mariposa se alejó y ella llena de curiosidad la siguió hasta que se elevó y desapareció en la lejanía. Finalmente llegó su padre con algunos regalos, pero ella seguía sumida en sus ideas. Durante la noche no pudo conciliar el sueño ya que la idea cada ves más fuerte se iba convirtiendo en obsesión. Logró conciliar el sueño ya casi hasta la madrugada, cuando decidió definitivamente ponerle fin a esa fantasía llevándola a cabo, estaba totalmente decidida a escaparse al día siguiente, tan pronto su padre se marchará. Así que durante la mañana tomó su pequeña mochila que él le había regalado y en ella colocó algunas cosas que creyó le serían útiles como comida, una mantita rosa, una linterna y una soga, no sabía que más llevar así que decididamente salió y emprendió su viaje. El paisaje se veía hermoso, aunque a ella no le pareciera así. Caminaba distraída en sus pensamientos cuando una vocecita la llamó:
-¡Hola! – dijo un lindo kougra blanco que permanecía sentado bajo un pino.
-Hola...
-¿A dónde vas? – preguntó acercándose a ella.
-Al 'Valle'- pues así le llamaba en su mente al lugar
-¿Al valle?
-Sí
-Ahh... ¿puedo ir contigo?
-Si... si quieres...
El pequeño kougra sin decir ya nada comenzó a seguirla dando pequeños saltos alrededor y mirando a todos lados, de ves en cuando hacia algunas preguntas, las cuales ella contestaba con indiferencia y concentrada en sus pensamientos...
-¿Cómo te llamas?
-Nyelle... ¿y tú?...
-Alex –contestó sonriente
-Ah...
- ¿A dónde vamos exactamente? ¿A qué te refieres con 'el valle'?
-Es el lugar más bello de Neopia- dijo suspirando con los ojos fijos en la lejanía
Alex la miró por un momento y luego continuó con su misma alegría de siempre. Ninguno de los se había dado cuenta que ya atardecía y que en el cielo comenzaban a agruparse algunas nubes grises. Ambos continuaban hablando, hablaban de cualquier cosa, sobre la comida, sobre sus pasatiempos, etcétera.
-Yo vivo al pie de la montaña- decía Alex - y de ves en cuando me gusta explorar por ahí
-...
-Ayer salí, pero una pequeña tormenta ya no me dejó seguir así que me refugié.
-Ah...
-Y me quedé dormido, luego desperté y te vi a ti.
En ese instante comenzaron a caer copos de nieve y el aire soplaba cada ves más fuerte, así que corrieron hacia un pino altísimo que formaba una especie de techo en la base, estuvieron a salvo durante unos minutos, pero la tormenta se hacía cada ves más fuerte y la nieve empezó a llegar hasta ellos. Así que a Nyelle se le ocurrió comenzar a cavar un hoyo para usarlo de refugio, ahí permanecieron envueltos en la mantita rosa hasta que el cielo se despejó y solo se sentía un viento suave, Alex decidió salir a ver, pero un pequeño movimiento hizo que la nieve del árbol cayera sobre él.
-Alex, ¿estas bien?
-Si... eso creo – dijo saliendo y sacudiéndose.
-Ja ja ja
-¡No te rías! –dijo Alex molesto por primera ves.
-Está bien, lo siento... ¡sigamos!
Continuaron cuesta abajo durante un par de horas, cada ves oscurecía más y una que otra estrella iba apareciendo entre las nubes.
-Tenemos que buscar un lugar dónde pasar la noche- dijo Nyelle.
-¿Qué te parece ese agujero de ahí?
-Mmm vamos a ver...
Cuando se acercaron vieron que era una abertura que se hallaba en una enorme roca cubierta de nieve. Entraron y acomodaron la mantita rosa que apenas los cubría, pero que no era muy necesaria puesto que ambos tenían una piel abrigadora. Nyelle sacó un poco de comida y conversaron un rato. Finalmente los dos durmieron.
Cuando despertaron el sol ya se encontraba en lo alto del cielo, así que pudieron continuar con el largo viaje, que según Nyelle valdría la pena. Caminaban a veces solo viendo el paisaje y otras intercambiando algunas palabras. Era un día totalmente despejado y ambos siguieron caminando cuesta abajo, mientras al lado de ellos iba creciendo un pequeño bosque de pinos nevados que se encontraba en un terreno más elevado. Cuando iban a rodearlo para seguir el camino que al dar vuelta se inclinaba en una larga pendiente, se encontraron con una enorme grieta, la cual dejaba un gran estrecho que cortaba el camino. Alex resbaló y estuvo a punto de caer, pero afortunadamente se alcanzó a sostener de una roca y Nyelle lo ayudó a subir. Se quedaron largo rato pensando en como cruzarían la grieta, ya que no conocían otro camino. De repente Nyelle recordó que llevaba una cuerda, así que sin decir nada corrió volviendo sobre sus pasos y se internó un poco en el bosque. Alex estaba a punto de seguirla cuando ésta lo llamó desde arriba. Nyelle ató la cuerda al tronco de uno de los pinos y la dejó caer hasta donde estaba Alex, luego volvió a su lado.
-Si nos sujetamos de la cuerda y nos columpiamos hacia el otro extremo del camino lograremos cruzar – le explicó Nyelle a Alex.
-Yo iré primero - sugirió Alex- después lánzame la mochila y luego puedes venir tú para que yo te ayude. Así lo hicieron, primero lo intento Alex un par de veces pero no lograba llegar hasta el otro lado, así que descansó un poco y lo volvió a intentar, después de cuatro intentos fallidos logró cruzar, Nyelle le arrojó la mochila y luego recibió la cuerda, se sujetó y se lanzó, Alex tomó su mano para ayudarla a apoyarse en el camino, pero cuando ella soltó la cuerda para tomar su otra mano, resbaló.
Alex la sujetaba con fuerza, pero la nieve hacia más difícil la tarea, ya que era resbalosa. Finalmente Nyelle enterró sus garras en el suelo y Alex la sujetó de los brazos, hasta que logró subir. Ambos terminaron muy agotados, pero decidieron continuar hasta encontrar un lugar dónde descansar.
Bajaron por el estrecho camino hasta llegar a una especie de planicie, toda cubierta de nieve, con pinos aislados en algunas partes y un pequeño estanque congelado. Más allá se extendía otro bosque y a lo lejos se divisaba el mar. Nyelle, al verlo lejano y enorme, sintió una especie de temor y un escalofrío invadió su cuerpo, no había pensado en él hasta este instante, ¿cómo lo iban a cruzar?
De repente Alex la distrajo de sus pensamientos.
-¡Mira! En esa roca, hay un hueco.
Se acercaron para examinarlo mejor. La roca parecía pequeña, pero al entrar vieron que el espacio era más amplio, les pareció bien y colocaron ahí la mochila de Nyelle, luego salieron para explorar antes de que oscureciera.
Debajo de uno de los pinos había pequeños arbustos con unas bayas un poco extrañas pero con buen sabor, y como la comida no duraría mucho, recogieron cuantas pudieron y se refugiaron en la cueva. Ahí comieron unas cuantas y luego se durmieron tranquilamente, había sido un día agotador, y como estaban al pie de la montaña, hacía menos frío. Ya en la madrugada Nyelle tuvo un sueño donde ella y Alex navegaban en el mar, de repente comenzaba una terrible tormenta y ella caía, tal fue la desesperación que tuvo, que despertó sobresaltada. Aún no salía el sol, pero no pudo seguir durmiendo, así que despertó a Alex y le sugirió que continuaran, ya que lo mejor sería atravesar el bosque antes de que anocheciera de nuevo.
Alex estuvo de acuerdo, aunque se molesto un poco ya que estaba durmiendo muy a gusto. Se pusieron en marcha y mientras se acercaban al pequeño bosque el sol se iba elevando poco a poco. El día era hermoso, y Alex se puso a juguetear como siempre mientras avanzaban. Nyelle estaba intranquila, no tenía ni la menor idea de cómo iban a atravesar ese enorme océano, además de que tampoco sabía dónde conseguirían más comida para continuar con su viaje. Pero de ninguna manera se daría por vencida, tenía que llegar, costase lo que costase. De repente se acordó de Alex, ¿por qué la había seguido? ¿por qué si él vivía al pie de la montaña no se separaba de ella para ir a su casa? ¿tendría pensado seguirla hasta el final?
-Alex...
-¿Qué pasa?
-Amm estaba pensando... –vaciló –¿tienes idea de dónde habrá un lugar en dónde podamos conseguir comida?
-Ah... creo que si, tal vez al otro lado del bosque, si vamos hacia la derecha encontraremos alguna tienda o algún puesto de comida...
-Está bien...
Nyelle no supo como preguntárselo, pensó que quizás Alex lo sentiría de una manera brusca, ya que el hecho de preguntarle ¿no piensas ir a tu casa? sonaría de un modo que quizás significaría que él era una molestia, pero no era así, ella no quería que se fuera, le agradaba su compañía y ya le había ayudado en muchas cosas. De cualquier manera supuso que si él quería continuar con ella o en todo caso marchar a su casa él se lo diría en el momento que más adecuado le pareciera.
Este pensamiento la tranquilizó un poco y ahora sus únicas preocupaciones eran el mar y la comida. Aunque esta última ya tenían pensado como la superarían.
Después de un largo rato, la caminata se volvió monótona, el paisaje era el mismo y sentían que por más que caminaban el bosque no estaba más cerca...



Capítulo 2. Un gran alivio
Finalmente llegaron al bosque. Ya ante ellos les pareció enorme, y el pensamiento de que jamás lo atravesarían les paso por la mente por un instante, pero enseguida se borró y comenzaron a atravesarlo. Al principio caminaban temerosos, pero pronto perdieron el miedo y comenzaron a platicar. Estaban en esto cuando un ruido, parecido a un grito lejano, los distrajo. Primero sonaba muy débil, pero a cada paso que daban aumentaba su fuerza.
Finalmente Nyelle oyó que se trataba de alguien que pedía ayuda y decidió correr hacia la dirección de dónde provenía. Cuando hubo llegado se encontró con un enorme agujero en la tierra y dentro de él un bori completamente blanco con ojos grises, que pedía ayuda a grandes gritos.
Nyelle lo llamó y le explicó que le ayudaría a salir de ahí. Buscó su cuerda, pero al instante recordó que la habían dejado en la grieta, así que intentó pensar en otra forma de sacar al neopet de ahí, en ese instante llegó corriendo Alex y vio al pequeño bori atrapado. Ambos discutieron un rato sobre qué podrían hacer. Al fin Alex sugirió que buscaran una rama o un tronco largo y lo usaran como cuerda. Nyelle estuvo de acuerdo y corrió a buscarla al igual que Alex. Después de probar con varias ramas, encontraron una resistente y lo suficientemente larga como para que el bori pudiera tomarla. Cuando estuvo bien sujetado a ella, Nyelle y Alex tiraron con todas sus fuerzas hasta que el bori estuvo fuera del agujero.
-Muchas gracias – dijo él – no sé cómo agradecérselo.
-Por nada – dijo Nyelle sonriendo.
-¿Hay algo qué pueda hacer por ustedes?
-Pues en realidad si – dijo Alex- nos gustaría saber si nos puedes ayudar a conseguir algo de comida.
-¡Claro!, síganme.
El bori los llevó a través del bosque y luego por un estrecho camino por entre algunas rocas nevadas hasta llegar a una pequeña cabaña cerca del mar.
Ésta era de madera y una pequeña chimenea asomaba por encima del techo. Al entrar sintieron un calor reconfortante, también pudieron observar unas cuantas sillas de paja, un sofá verde oscuro, una pequeña mesa con papeles, libros y un extraño mapa viejo y polvoriento. Hasta el fondo una pequeña cama, también de paja, con unas mantas cafés encima.
-Por favor, siéntense, enseguida les traigo algo caliente para tomar- les dijo amablemente el bori.
-Gracias.
Ambos tomaron asiento en las sillas, y se acercaron un poco a la chimenea para calentarse, estaban agotados después de la larga caminata que habían tenido. Ahora Nyelle estaba más tranquila, y ya no tenia preocupación alguna por la comida.
-Ten, es chocolate caliente- dijo el bori ofreciéndole una graciosa taza blanca a Nyelle.
-Gracias
-Ojalá les guste- dijo con una sonrisa, ofreciéndole también a Alex.
-Gracias. Cuando tomaron la bebida sintieron un agradable sabor dulce y una calidez que recorría su boca.
-Está delicioso- dijo Nyelle.
-Y bueno... ¿a dónde van?
-Amm... bueno... al 'Valle
-¿Al valle?
-Al valle que está al sur... no sabemos exactamente dónde está pero...
-Ja ja ja ... está bien... mira... –dijo el bori buscando entre algunos papeles que estaban sobre la mesa-... aquí tengo un mapa... es un poco antiguo, pero estoy seguro que les servirá de algo.
-¡Vaya! ¡Muchas gracias!
-Por nada, también tengo por aquí una brújula... creo que todavía sirve... es algo vieja...
-Si... gracias.
-Y bueno, ojalá y se puedan quedar aquí, por lo menos esta noche, para que en la mañana, si es que el tiempo es bueno, partan al amanecer. Yo les daré comida... y supongo que también una balsa...
-Muchas gracias, no sabes cuanto te lo agradecemos, nos has quitado un enorme peso de encima- dijo Nyelle sonriente con un suspiro.
-No es problema, estas cosas ya no las utilizo, y pues no quiero que se queden arrumbadas... creo que mis tiempos de pescador han terminado... la pesca ya no es buena...
El bori se quedo hundido en sus recuerdos que parecían haber sido hace mucho, a pesar de que en su rostro no parecía haber pasado el tiempo.
Después de charlar, el bori les preparó una cama con varias mantas. Ellos al sentir el reconfortante descanso se quedaron profundamente dormidos, habían llegado lejos y estaban agotados.
El día amaneció un tanto despejado, pero el bori les advirtió que por la tarde podría haber tormenta y con ella, no llegarían muy lejos. El resto del día ayudaron a Khelek (pues ese era su nombre) a recoger leña y él les explico más o menos como podrían utilizar el mapa y la brújula.
Al atardecer limpiaron la balsa, la cual era un poco vieja, pero resistente y lo suficientemente amplia para los dos. Prepararon la comida que Khelek les sugirió podrían llevar, pues les dijo que duraría más tiempo, la empacaron en la pequeña mochila de Nyelle y otro tanto en un morral mediano que les proporcionó el bori. También les dio varios recipientes: algunos para guardar agua y otros para recogerla en caso de que lloviera. Al día siguiente amaneció todavía nublado, pues tal y como les había dicho el bori, había surgido una tormenta por la tarde. Ese día construyeron un improvisado techo para la balsa y unos remos en caso de que por alguna razón quisieran ir más rápido.
Ya todo estaba listo, y solo esperaron a que el tiempo les beneficiara para poder marchar.
Al cabo de una semana el tiempo se hizo agradable y Khelek les recomendó que partieran lo antes posible, ellos habían forjado una buena amistad con aquel bori, y afortunadamente él les pudo dar varios consejos respecto al mar...
Esa mañana, antes de que el sol se elevara, acomodaron todo dentro de la balsa y se despidieron de Khelek. Nyelle lo vio por última vez a sus bellos ojos grises... le pareció que al verlos podía ver, en la profundidad, una hermosa y alta montaña nevada...
Finalmente podía ver su sueño cada vez más cerca de realizarse, sonreía. Alex por su parte intentaba poner en práctica lo que Khelek les había enseñado, movía el mapa y veía curiosamente la brújula.
-Alex... perdón si sueno atrevida e inoportuna pero... ¿en realidad quieres venir conmigo?
-Seguro... ¿porqué preguntas?
-Bueno, es que... comenzaste a seguirme, pero nunca supe si sólo era para pasar un rato o querías en verdad ir hasta el final conmigo, y como nunca me hiciste preguntas...
-Nyelle... yo iré contigo hasta el final... no tengo nada que hacer aquí... en realidad... mis padres... no son mis verdaderos padres... ellos me encontraron...
-¿Y por que no me lo habías dicho?
-No quería pensar en eso... el día que me encontraste era porque me había escapado, en realidad yo quería también iniciar mi propia aventura...
-Vaya... en fin... me alegro que estés conmigo
-Yo también me alegro de haberte encontrado
Ambos sonrieron dulcemente y siguieron concentrados en sus pensamientos. Al cabo de un tiempo, les pareció que el día jamás acabaría, apenas serían las 9 de la mañana y la alta Montaña del Terror aún se alcanzaba a ver.
-Estoy aburrido... –comento Alex, después de estar un largo tiempo revisando el mapa.
-¿Porqué no lees alguno de los libros que nos dio Khelek?
-Mmmm no sé... se ven algo... extraños
-Jajaja ¿porqué?
-Bueno estaba ojeando uno... pero habla sobre la pesca... y no le entiendo...
-Entonces platícame algo... para pasar el rato... no sé mucho sobre ti...
-¿Cómo qué quieres saber?
-Mmmm ¿cuál es tu comida favorita?
-Pues... hay muchas... pero adoro las fresas, en especial cubiertas de chocolate.
-¿Si? A mi lo que más me gusta son las comidas de hada... lo malo es que no es fácil conseguirlas...
-Si... ojalá y algún día podamos ir a su país...
-Jajaja ¡si!
De ésta manera llegó el mediodía y luego el atardecer, ellos continuaban conversando. Finalmente la Montaña se perdió en la lejanía y cayó la noche. Alex y Nyelle acomodaron las mantas en un rincón y se acostaron. Durante la noche hubo una pequeña brisa fría, proveniente de la Montaña, pero aún así pudieron dormir tranquilamente sintiendo el suave movimiento de las olas bajo ellos.
-Alex, despierta... ya amaneció
Alex sólo ronroneo y siguió durmiendo.
-¡Alex! Vamos, acuérdate que tenemos que empezar a guiar la balsa.
-Está bien...
Se levanto bostezando y tallándose los ojos, luego tomó el mapa y la brújula e intento orientarse.
-Creo que vamos al sur...
-Bueno, menos mal... ojalá y continuemos así.
-Pero a donde planeas llegar...
-No lo sé... quizás y después podamos ir al oeste...
-¿A Meridell?
-Si... ¿porqué no? tal vez ahí se encuentre El Valle- los ojos de Nyelle se perdieron en la lejanía y ella suspiró- si... iremos a Meridell
-Está bien – dijo Alex contento y luego mirando el mapa dijo- te has preguntado ¿que hay del otro lado?
-No...
-Yo si... siempre me he imaginado que hay una gran isla, una hermosa isla, dónde jamás podrías aburrirte, no existiría la tristeza ni el odio -suspiró- todo sería felicidad...
-Ojalá y sea realidad lo que dices...
Por un momento callaron y Nyelle se aproximó a su pequeña mochila. De ella saco unas galletas y un frasco de Gagagrub morado.
-¿Has probado untarlo en las galletas?- dijo Nyelle sentándose al lado de Alex
-No... ¿sabe bien?
-Claro – destapó el frasco y untó el contenido en la galleta- pruébala
Alex dio una mordida a la galleta.
-¡Mmmm!, jamás las había probado así
-Ya vez...
Al llegar la tarde se habían acabado todo el paquete y todo el frasco y ahora descansaban mirando la puesta de sol. Se habían olvidado de mirar la dirección a la que iban y ahora el viento los empujaba hacia el este.
Al caer la noche, el viento los empujaba cada vez más fuerte, pero ellos intentaron no alarmarse. Se recostaron cubriéndose con la mantas sin poder conciliar el sueño. Finalmente Nyelle cerró los ojos.
De nuevo se encontraba en medio de una tempestad, no sabía que hacer, Alex la llamaba, pero sus gritos eran distantes. Miraba hacia un lado del bote y de repente una ola la cubría totalmente.

Nyelle de repente despertó agitada, tocó su mejilla: estaba húmeda. Miró a su alrededor: estaba dentro de su propio sueño, una gran tormenta agitaba la balsa. Alex se encontraba a su lado, sujetándose con todas sus fuerzas. De repente se oyó un tremendo sonido que heló la sangre de Nyelle: era el crujir de las enormes olas quebrándose en una enorme superficie oscura, que cada vez se acercaba más hacia ellos, imponente. Luego ella sólo oyó que las maderas de su balsa se quebraban una a una, después sintió que se sumergía... y finalmente se desmayó.



Personajes


Nyelle
Campana

Pronunciación: /niel/
Especie: Bori
Edad: 15
Lugar donde vive: Montaña del Terror
Personalidad: Es un poco seria, o al menos eso parece debido a que a menudo esta pensando y soñando despierta xD. Al principio no tolera mucho a Alex, por lo que es más pequeño que ella, pero pronto se vuelven buenos amigos =)
Historia: Ella y su padre viven en la Montaña del Terror, su mamá murió u.u (aunq esto no lo dice en el cuento porq' a los del staff no les gusta q pongan cosas sobre la muerte .-. xD), siempre anda pensando en los lejanos lugares, con buen clima... odia el frio x3. Y bueno el resto... leeanla xD




Alex

Especie: Kougra
Edad: 12
Lugar donde vive: Montaña del Terror
Personalidad: Siempre esta feliz! xD Es muy alegre y juguetón, lo cual hace q al principio Nyelle lo mire raro o.0 xDD. A pesar de esto a veces (muy rara vez) se enoja, pero se encontenta rápido x3
Historia: Estem... la pondré después, no le quiero quitar el suspenso =3






Curiosidades o.o

La idea de esta historia se me ocurrió antes de dormir =3... por si no lo saben tengo insomnio, y mi mente divaga mucho en la noche xD. De echo casi todo se me ocurre en la noche o.ó xD!

El nombre original de Nyelle era Hyelle, que significa hielo, pero por error mio (especificamente mi vista xD) le cambié la 'H' por una 'N'... hasta después me di cuenta, pero como sonaba mejor pues lo deje asi x3, despues vi q Nyelle significaba campana, por eso no tiene nada q ver *lol*.

El nombre de Alex se me ocurrió (xD como si fuera tan dificil), bueno... esta basado en el personaje de los libros de Isabel Allende, la trilogia del Águila y el Jaguar =3 (no se bien como se llame x3), pero en fin... leeanlos tmb =) xDD


Recuerdos
Bueno, estos son una especie de adoptables para q decores lo q quieras, por supuesto tienen que ver con la historia ^-^. Disfrutalos y no los robes, sino...*saca cuchillo* =)
Saldran nuevos conforme la historia avance n.n

~Peluches~
(Si te gustan... puedo hacer customs n.n)



-----x-----
Customs:







FAQ
En construcción
Bueno como veran a veces al leer el cuento surgen ciertas dudas xD, asi que esta seccion esta dedicada a resolverlas para q puedan entender mejor la historia n.n
Solo mandenme un
nm con todas sus preguntas =)


Award para ti
Si tienes una historia, cuento o algo asi xD y quieres q la califique mandame un
nm con la url donde se encuentra, quizas puedas ganar uno de estos awards n.n
Soy un poco mmmmm exigente? xD, asi q si no te lo doy, no te sientas mal, es solo para q intentes mejorar ;). Puedes participar para el award cuantas veces quieras, si te doy el de plata, mas tarde puedes solicitar el de oro n.n etc.




Awards
Bueno si te gusto la historia y quieres darme un award (xD!) con mucho gusto lo acepto n.n xDDD
*esperando awards*



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