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I never wanted to became in what they converted me...

Unos trolls que paseaban por ese callejón buscando oscuridad me hallaron y me llevaron a su sucia cueva, en la cual me mantuvieron vivo a base de restos podridos de animales muertos y agua sucia.
Al inicio mi organismo lo rechazaba, por lo cual caí gravemente enfermo. Los precarios y brutales cuidados que me brindaban esos trolls podrían haber acabado conmigo.
Nunca supe cómo me salvé, será que mi organismo se adaptó a la horrenda dieta que me proporcionaban mis tutores.
Con el tiempo me hice mayor, y cuando cumplí dos años empezaron a entrenarme, no sabía para qué, pero me hacían trabajar duro y desarrollar mis poderes al máximo. Me mataron de hambre y sed por largos períodos de tiempo sin siquiera ver un mísero rayo de sol, posteriormente, sacándome y dejándome encadenado a un tronco, para que cazara y comiera lo que a mí viniera. Luego me desataban y probaban, con palos, con látigos, cintos y todo tipo de artefactos, incluso, sus propias manos. Me ataban a enormes carruajes con cargas imposibles de arrastrar y no me desataban o dejaban de azotar hasta que llegara a mi destino. Me tenían siempre atado por el cuello con un grillete y una cadena, para que no los atacara. Con el tiempo, mis músculos se tensaron y endurecieron, mis capacidades y mi manipulación en cientos de disciplinas me dieron una fortaleza increíble. Aprendí a exhalar fuego, camuflarme en el agua y aguantar la respiración por períodos interminables, a transformarme y miles de otras cosas. Pero todo costaba un precio...
Cuando ya no me quedaron rivales, me llevaron a la cueva y me encadenaron, de las patas, y del cuello.
Un día vi entrar a una mujer alta, de cabello morado y verde, de largas uñas violeta, vestida con una toga púrpura. Como yo nunca en mi vida había oído hablar de las hadas, no pude saber sino hasta un tiempo después que se trataba del hada tenebrosa, Judhora.
Yo tengo una marca en forma espiralada en mis cuartos traseros, en el anca izquierda, y sobre esa marca, Jhudora hizo un sello de perpetuidad. Una maldición peor que todas las cadenas y azotes del mundo, me costaba mi espíritu, mi libertad.
Entonces fue, que me soltaron, intenté abalanzarme sobre los trolls, pero entonces un dolor insoportable me recorrió todo el cuerpo, y caí inconsciente. Me desperté siendo golpeado brutalmente por los trolls. Uno me tomó por el pellejo del cuello y me levantó varios metros por sobre el suelo, poniéndome frente a su horripilante cara.
- Estás listo – balbuceó, llenando mis fosas nasales del putrefacto olor de su aliento. - ahora irás a hacer la tarea para la cual te entrenamos -. Me tiró afuera de la cueva y me dijo – ves esto? – me gruñó señalando con sus gordos dedos un afiche con el retrato de un Lupe alado y tan bello que eclipsaba a todas las criaturas; era un ángel. Asentí con la cabeza – debes cazarnos de éstos siempre que te lo pidamos – me tiró el afiche – ahora, VE!
Remonté vuelo y rondé por un día entero, y esa noche, cuando regresé sin nada, fui cruelmente aporreado.
Al día siguiente, seguí buscando hasta que, por fin, ví un ángel detenerse frente a un pequeño aisha que había quedado atrapado entre dos barrotes. Cuando lo liberó, el ángel se dispuso a irse, entonces, lo seguí.
Cuando estuve a la altura suficiente, caí sobre él, destrozando su yugular.
Me premiaron con brutales tirones de cabello y jaladas de orejas a modo de caricias, y luego me tiraron una presa de pollo, que devoré con ansiedad.
Y así, cacé por dos meses, pero los ángeles no son tontos, ahora tenían más cuidado que antes. Así que desarrollé complejas tácticas de cacería, desde perseguirlos, hasta obligarlos a venir a mí, a tal punto de convertirme en criaturas indefensas y apresarme yo mismo en diversas trampas. Era algo imperativo que debía hacer, eran ellos o yo.
Un día, mientras perseguía a un ángel por el concurso de belleza, me topé con una hermosa Lupesa de color gris y rosa. Le hable con todo mi lenguaje de caballero, pero no me dedicó ni una sonrisa. Y ese intento de galanteo, que resultó todo un fracaso, me valió también una soberana paliza por el hecho de no atrapar al ángel. Pero fui al día siguiente a verla y el siguiente y el que le siguió, pero jamás conseguí arrancarle ni una sonrisa. Una vez pensé que podía ser que ella no pudiera sonreír o demostrar felicidad. Pero me corregí cuando un muy altivo Lupe le llevó un ramo de rosas con un collar de oro carísimo. entonces compremdí que ella no me prestaría atención.
Con el paso del tiempo, mis amos fueron muriendo, por enfermedades y de viejos, hasta que sólo quedó uno.

Zyre, es bastante infantil e inocente, o tal vez aparenta. Es bastante entusiasta, y muy alegre. A pesar de que he oído que su vida anteriormente no fue muy sencilla. No sé si le pasó algo como lo que me sucedió a mí, pero es un ser muy sensible, y creo que una segunda experiencia como la anterior la devastaría, como sea, no pienso dejar que eso pase, al fin y al cabo, es mi amiga.
Dellion. Realmente, no sé que le sucede a este sujeto. Es muy tímido y casi no habla, eso hasta que entra en confianza, cuando eso sucede es muy agradable. Según sé, confió demasiado en el pasado. Al parecer sólo me involucro con individuos que tuvieron una historia tumultuosa... De cualquier forma, Dellion es un gran amigo y consejero, debo agradecerle todo el apoyo brindado...





















































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